Puede que estés pensando "¿Y a mi qu´me importa? y tendrías razón, porque es mi historia, tal vez no la tuya. Pero ¿sabes qué? Tal vez algún día tomes esa gran decisión, y mi historia, podría ayudarte, por eso, hoy quiero comprtirla contigo.
Lo mío, no fue una decisión, alguien lo hizo por mi, luego de 18 años de servicio fiel, sin mayores explicaciones, prescindieron de mis servicios. ¿Estaba preparada?, no lo suficiente, pero ya había iniciado un camino alterno y, ese camino es el que he seguido transitando con algunos resultados.
¿Soy una persona rica? todavía no, pero al menos soy libre de decidir lo que hago con mi día, cuándo trabajo y cuándo no, cuánto quiero ganar. Me libré de cientos de reuniones fastidiosas, en la cuales pasaba horas defendiéndome de ataques inesperados, de enfrentamientos insólitos de defensa de territorios. Me libré de muchas situaciones injustas en las cuales se me pretendía endilgar asuntos en los cuales no tenía responsabilidad.
El mundo corporativo es duro, difícil, injusto y a mi, forzosamente, me libraron de él.
Finalmente, después de una vida de arduo trabajo, sin horario, sin libertad de decisión, volví a mi casa para recuperar a mi familia.
¿Quién está libre de situaciones como la mía? ¿Lo estás tu? ¿Qué estás haciendo al respecto? ¿Hasta cuándo crees que puedes esperar para tomar una decisión?
Yo al final y sin esperarlo, cambié una vida de 30 años de servicio, pra retirarme a los 60 años con el 50% de mis ingresos, por un camino difícil pero placentero, de 5 a 10 años de trabajo, para alcanzar mi Libertad Financiera. ¿Que he tenido y sigo pedalendo duro? Claro, mi alternatiba es legal, requiere esfuerzo, dedicación, perseverancia, constancia, pero Gracias Dios, yo cuento con todo eso y mi calidad de vida hoy es 100% mejor que la de hace casi 6 años.
Además, ¿cuántos meses pasaban para que yo pudiera asistir a algún curso, seminario o evento que me permitiera mejorar profesionalmente? Muchos meses, se los aseguro.
En mi calidad de líder de un grupo de personas, debí prepararme sola, nadie me dijo cómo ser líder, nadie me enseñó como gerenciar. ¿Y quién pagó las consecuencias de eso? Gente buena, inocente, que sólo pretendía ganarse el pan de cada día.
Hoy, me entreno cada día, aprendo cada día, asisto a seminarios, congresos, conferencias diarias, material educativo de primera línea. Definitivamente un gran cambio!
Por eso quise compartir mi historia, tal vez no te interese, pero puede ser que algún día te sirva para algo haberla escuchado.
Feliz día!
sábado, 12 de diciembre de 2009
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